viernes, 23 de enero de 2015

CURSO DE ESCRITURA



CURSO DE ESCRITURA LITERARIA: DESDE LA IDEA HASTA LA PUBLICACIÓN
Impartido por los escritores Rubén Martín Díaz y Eloy M. Cebrián.
Casa de cultura José Saramago
Marzo-mayo de 2015
(Os agradeceríamos que nos ayudarais a difundir la siguiente información)
Acompañados por el poeta Rubén Martín Díaz y el novelista Eloy M. Cebrián, este curso-taller invita a los escritores en ciernes de nuestra ciudad a adentrarse en el fascinante territorio de la escritura literaria. Veinte horas repartidas entre narrativa y poesía en las que se abordarán, paso a paso, las cuestiones esenciales del proceso creativo. La inspiración, la organización del trabajo, la documentación, las técnicas de narración y composición poética, el lenguaje, el ritmo, la estructura, el punto de vista… Cada aspecto será trabajado desde la experiencia de ambos autores, con ejemplos prácticos y ejercicios. Finalmente, se brindarán estrategias para acercarse al mundo de la edición profesional, meta de todo aspirante a escritor.
El curso arrancará el 19 de marzo y se prolongará hasta el 28 de mayo, en diez sesiones de 2 horas de duración que se impartirán los jueves en la Casa de Cultura José Saramago de Albacete (de 17 a 19 h).
El precio de matrícula es de 25 euros, y las plazas que se ofertan son 20.
La matricula se realiza por estricto turno de llegada a partir del día 10 DE FEBRERO en horario de 8.30 a 13 y 16.30 a 19 h. Para formalizarla es necesario acudir a la Saramago en persona y solicitar un resguardo en la entrada. Ese resguardo es válido solamente para el día que se entrega, aunque no es necesario realizar la matrícula de forma inmediata, sino que se puede regresar más tarde dentro del horario de apertura de la oficina. El primer día de matrícula (10 DE FEBRERO) se entregarán un máximo de dos resguardos por persona, lo que dará derecho a dos inscripciones (naturalmente la persona que recoge el resguardo no tiene por qué ser la misma que se matricula en el curso). A partir de esa fecha, se entregarán todos los resguardos que se soliciten. El pago se puede efectuar por tarjeta o mediante un ingreso, aunque lo segundo supone que es necesario regresar para entregar el justificante bancario. La edad mínima para poder inscribirse es de 16 años. Es necesario acudir provisto del DNI.
Ambos hemos trabajado en este curso a conciencia y creemos que merecerá la pena. Nos apetece mucho compartir con un grupo de entusiastas de la escritura algunas de las cosas que hemos aprendido durante estos años.
De nuevo, os agradecemos mucho la difusión de esta convocatoria.

lunes, 5 de enero de 2015

Más allá del olvido



Elegimos un hotel al azar y subimos a un taxi. Ninguno de los dos conocía Londres. En el momento en que el taxista tomaba el Mall y se abría ante mis ojos aquella avenida sombreada por los árboles, los veinte primeros años de mi vida se hicieron polvo, como un peso, como esposas o arneses de los que no había creído nunca poder librarme. Y bien, ya no quedaba nada de aquella tarde, entonces, por primera vez en mi vida, era feliz.
Luego era de noche y paseábamos sin rumbo fijo por la zona de Ennismore Gardens. Caminábamos despreocupados a lo largo de la verja de un jardín. Risas, música y un murmullo de conversaciones nos llegaban desde el último piso de una de las casas. Los ventanales estaban abiertos de par en par y en la luz se recortaba un grupo de siluetas. Nosotros permanecíamos allí, contra las rejas del jardín. Uno de los invitados nos había visto desde el balcón y nos hacía señas para que subiéramos. En las grandes ciudades, en verano, las personas que se han perdido de vista durante mucho tiempo, o que no se conocen, se encuentran una tarde en un café, luego se pierden otra vez. Y nada tiene demasiada importancia.

Patrick Modiano
Más allá del olvido
(Alfaguara)

viernes, 2 de enero de 2015

En el café de la juventud perdida



Adamov le ponía la mano en el hombro y caminaba con aquel paso mecánico suyo. Habríase dicho que a ella le daba miedo andar demasiado deprisa; y, de vez en cuando, se paraba un momento como para que él recobrase el resuello. En el cruce de L'Odéon, Adamov le dio un apretón de manos un tanto solemne y, luego, Louki se metió en el metro. Él siguió andando como un sonámbulo, como solía, en derechura hacia Saint-André-des-Arts. ¿Y ella? Sí, empezó a venir a Le Condé en otoño. Y seguro que no fue por casualidad. A mí nunca me ha parecido el otoño una estación triste. Las hojas secas y los días cada vez más cortos nunca me han hecho pensar en algo que se acaba, sino más bien en una espera de porvenir. Hay electricidad en el aire de París en los atardeceres de octubre, a la hora en que va cayendo la noche. Incluso cuando llueve. No me entra melancolía a esa hora, ni tengo la sensación de que el tiempo huye. Sino de que todo es posible. El año comienza en el mes de octubre. Empiezan las clases y creo que es la estación de los proyectos. Así que si Louki vino a Le Condé en octubre fue porque había roto con toda una parte de su vida y quería hacer eso que llaman en las novelas PARTIR DE CERO. Por lo demás, hay un indicio que me demuestra que no debo de estar del todo equivocado. En Le Condé le pusieron un nombre nuevo. Y, aquel día, Zacharias habló incluso de bautismo. Había vuelto a nacer, como quien dice.

Patrick Modiano
En el café de la juventud perdida
(Anagrama)

sábado, 13 de diciembre de 2014

Constantino Molina gana el Premio Adonáis 2014




Escribo estas palabras embargado de una profunda emoción: mi querido amigo Constantino Molina acaba de ganar el Premio Adonáis por su magnífico primer libro de poemas Las ramas del azar. Sus versos lo valen, lo llevan valiendo mucho tiempo pero tenía que ser ahora y no antes. Y está bien así. Él lo merece por ser un ejemplo de constancia e ilusión, por trabajar en lo profundo, por aprender que haber llegado al poema no significa haber entrado en la poesía, y que había que seguir ahondando en la palabra precisa, en su centro. Le espera un tiempo muy dulce. Y, después, el libro, a lo grande, como él merecía. Ya tiene su premio. Y yo contento, orgulloso, feliz.

domingo, 16 de noviembre de 2014

DOS CIGARRILLOS




Cada noche supone la liberación. Se contemplan los reflejos
del asfalto sobre las avenidas, que se entregan, lucientes, al viento.
Cada esporádico transeúnte tiene un rostro, una historia.
Mas ya no hay cansancio a esta hora: quien se detenga
a encender una cerilla tendrá a su alcance millares de faroles.

La llamita se extingue ante el rostro de la mujer
que me ha pedido fuego. La apaga el viento
y la mujer, frustrada, me pide otra cerilla
que, a su vez, se extingue: ahora la mujer se ríe quedamente.
Aquí podemos hablar en voz alta y gritar,
ya que nadie nos oye. Alzamos la mirada
hacia las numerosas ventanas –mortecinos ojos durmientes–
y aguardamos. La mujer se encoge de hombros
y se queja por la pérdida de su chal coloreado
que, de noche, le servía de estufa. Pero basta con arrimarse
a una esquina y el viento ya no es más que un soplido.
Sobre la calzada, consumida, hay una colilla.
Aquel chal procedía de Río, pero la mujer dice
que le alegra su pérdida, puesto que me ha encontrado.
Si el chal procedía de Río, hizo un viaje nocturno
sobre un océano bañado por la luz del gran trasatlántico.
A buen seguro, en noches ventosas. Era regalo de un marinero.
Se esfumó el marinero. La mujer me susurra
que, si subo con ella, me enseña su retrato
ensortijado y tostado por el sol. Viajaba en navíos cochambrosos
desoxidando las máquinas: yo le gano en belleza.
Sobre el asfalto hay ya dos colillas. Miramos hacia el cielo:
la ventana de allá arriba –me indica la mujer– es la nuestra.
Pero allí arriba no hay estufa. De noche, los navíos perdidos
tienen luces escasas o nada más que estrellas.
Cruzamos la calzada cogidos del brazo, jugando a calentarnos.


Cesare Pavese

viernes, 19 de septiembre de 2014

La muerte de Marat

(Jacques-Louis David)




Me sobrecoge el temple de Marat,
su sencillez postrada y ese espacio vacío,
presentado de fondo, tras su muerte.
El cuerpo asesinado en la bañera
conserva todavía la pureza del vivo.