miércoles, 16 de septiembre de 2015

Puesta de sol en un puerto


Puesta de sol en un puerto, Claude Lorrain, Museo del Louvre (París)


Puesta de sol en un puerto



Te esperaba en un austero cuarto del Museo del Louvre, frente a ese romántico cuadro (Puesta de sol en un puerto) que Claude Lorraine pintara en el siglo XVII. Abordé la pintura, en un principio, igual que el ave al escrutar la campiña hacia el final de la tarde: sin dilación ni congoja, sino ebrio de luz y tradición. Me demoré en su añoranza, con los peligros que conlleva el entregarse a un acto así, y entendí que lo que un hombre ama es la parte que de él se da en las cosas, y que, por eso, todo lo demás nos es ajeno. La vida, pues, da más al que más entrega. Regresaste a propósito de hallarme frente al mismo cuadro en que me habías dejado un tiempo atrás, acaso embebido en un viaje imaginario a esa puesta de sol en un puerto sin nombre. Y así fue; pero aún hoy conservo la certeza de que una parte de mí no supo remontar tanta nostalgia, y de que algo, desde entonces, no ha dejado de morir.

Del libro Arquitectura o sueño (La Isla de Siltolá, 2015)